¿Por qué peregrinar a Lourdes? ¿Qué pasó allí?

En el año 1858, Lourdes pasó de ser una pequeña y humilde aldea del sur de Francia, al lugar donde tuvo lugar una de las apariciones marianas más famosas de la historia. Desde hace más de 160 años, pocas semanas después de aquellos acontecimientos, Lourdes es conocida como la “ciudad de los milagros”.

Tras el reconocimiento oficial de las apariciones por la Iglesia en 1862, se empiezan a organizar las primeras peregrinaciones. A día de hoy, el Santuario recibe cada año a 6 millones de peregrinos deseosos de encontrarse con María y el importante mensaje de esperanza que dejó a Santa Bernardita Souvirous. Lourdes es uno de esos pocos lugares del planeta en los que parece que el cielo y la tierra se unen de forma especial. La roca de la gruta, el agua de la fuente, la luz de las velas forman parte de un paisaje espiritualmente único que sigue atrayendo a todo aquel que busca encontrar a Dios o simplemente respuestas a los grandes interrogantes de su vida.

¿Qué se puede ver en el Santuario de Lourdes?

La aparición de la Inmaculada Concepción se produjo en una pequeña gruta de 3 metros de alto por 3 de ancho. Junto a ella, se alza hoy un santuario que ocupa un área de 52 hectáreas con 22 lugares de culto. Además de visitar la gruta, los peregrinos beben en la fuente que hizo brotar la Virgen o se bañan en las piscinas que se llenan con este agua, encienden una vela en las capillas de luz donde cada año arden 700 toneladas de cera con intenciones de todo el mundo, participan en la procesión de antorchas, así como en la Santa Misa internacional.

He escuchado hablar de la procesión de antorchas ¿En qué consiste?

Es ciertamente uno de los momentos más populares de Lourdes. Cada noche, a las 21.00 horas, fieles de todo el mundo se reúnen en la explanada del santuario para cantar el Ave María de Lourdes. Durante la procesión, los peregrinos recitan el rosario. El 14 de agosto de 1983, el papa Juan Pablo II, al final de la procesión dijo: “En esta noche apacible, velamos. Rezamos. Ya no cada uno en el secreto, sino como pueblo inmenso en marcha siguiendo a Jesucristo resucitado, alumbrándonos unos a otros, apoyados en la fe en Cristo Jesús, en sus palabras que son luz en nuestro corazón. Jesús nos dijo: «Mantenga sus lámparas encendidas» (Lc 12:35): ¡la lámpara de la fe, la lámpara de la oración! Que nuestras oraciones se unan para ascender a Dios, como la llama de nuestras velas; ofrecerle, con María, una ferviente acción de gracia, y también elevar juntos una inmensa súplica”.

Estoy enfermo. ¿Me curaré en Lourdes?

Alrededor de 80.000 enfermos y discapacitados acuden cada año a Lourdes buscando un milagro. Otros muchos presentan ante la Santísima Virgen sus intenciones de curación por familiares o amigos. Desde la primera curación de la parálisis en un brazo de una mujer de 38 años en 1858, han sido un total de 70 las curaciones reconocidas como milagrosas por la Iglesia. La última, en 2018, de una religiosa con síndrome de cola de caballo que le impedía caminar. Son casos excepcionales que no encuentran explicación científica. Menos llamativas son las gracias y favores recibidos por los peregrinos que han rezado en el santuario y que se cuentan por millones. Pero el milagro que se da sin duda en mayor medida entre los peregrinos es aquel que no se ve porque ocurre en lo oculto del corazón. Es el milagro de la fe. Son muchos los que llegan “ciegos” y, después de visitar el Santuario, logran “ver” el amor de Dios presente en sus vidas.

¿Podré traer conmigo agua milagrosa de Lourdes?

Como dice la propia web del Santuario, «El agua de Lourdes no es agua bendita. Es un agua banal. No tiene ninguna virtud terapéutica o propiedad específica. La popularidad del agua de Lourdes nació de los milagros. Las personas curadas se aplicaron, o bebieron el agua de la fuente. Bernardita Soubirous dijo: “Toman esa agua como si fuera un medicamento… Hay que tener fe, hay que rezar: ¡esta agua no tendría ninguna propiedad sin la fe!”». Movidos por esta fe, los peregrinos llenan sus botellas para compartir ese agua con personas que no pudieron acudir. Por eso, en los comercios cercanos al Santuario se pueden adquirir recipientes de todo tipo para poder llevarnos a casa y compartir este signo que nos remite al agua de nuestro bautismo. Recuerde, eso sí, que según las normativa aérea no se pueden llevar líquidos en el equipaje de mano en envases de más de 100ml. Si pretende llevar más, deberá reservar sitio en su maleta facturable.

¿Qué temperatura hace en Lourdes? ¿Qué ropa debo llevar?

Lourdes se encuentra al pie del sistema montañoso de Los Pirineos. Los veranos son templados, los inviernos son largos y fríos y el tiempo es parcialmente nuboso todo el año. Las temperaturas van desde 1 °C a 25 °C. Consúltenos el tiempo previsto dependiendo de la fecha de la peregrinación que elija. Aunque le recomendamos el uso de ropa cómoda para hacer más llevaderos los desplazamientos por el espacio habilitado para los peregrinos, apelamos a su sentido común para respetar, sobre todo en verano, las mínimas normas de decoro exigibles en un espacio destinado a la oración.

¿Qué se come en Lourdes?

Si hay un motivo por el que Francia es conocida a lo largo y ancho del planeta es por su gastronomía. El almuerzo es la comida principal del día, seguido de la cena y el desayuno suele ser más frugal. No obstante, en los establecimientos turísticos, el desayuno es de tipo buffet y la  comida de aire internacional, dada la variedad de visitantes. No debe dejar de probar los quesos, el foie-gras y los vinos.